¿Qué es la Homeopatía?
Es un método terapéutico que se basa en administrar pequeñas dosis de sustancias medicamentosas, para activar las propias defensas de nuestro organismo y llegar suavemente a la mejoría o curación de las enfermedades.

Cada persona tiene una manera particular de enfermar, por ello, el médico homeópata le dedicará el tiempo necesario para poderle prescribir su tratamiento individualizado. Para establecer el diagnóstico médico, además de la exploración física y pruebas complementarias necesarias, el médico homeópata le hará una historia clínica más amplia, así que se interesará por la forma en que siente sus molestias para prescribirle el o los medicamentos que más se ajusten a las características de la enfermedad.

La terapéutica homeopática puede dar solución a un gran número de patologías que otras terapéuticas no cubren. Tiene una manera de curar más acorde con la totalidad del individuo. Además de ser intrínsecamente preventiva. El médico homeópata ha optado por esta terapéutica que se va abriendo camino entre las potentes y rápidas sustancias químicas que surgen cada día, porque no es agresiva para el cuerpo humano, ni le provoca problemas de intolerancias o intoxicaciones y le recetará un medicamento o varios.

 
Enfermedades susceptibles de ser tratadas con Homeopatía. 
Es una herramienta terapéutica útil y eficaz en el tratamiento de enfermedades,  agudas y crónicas. Frecuentemente es el tratamiento de elección, especialmente en el embarazo, el bebé, el niño, en los pacientes multitratados, y ancianos, puede utilizarse de forma preventiva cuando existen factores de riesgo familiares y/o personales a padecer determinados tipos de enfermedades que se repiten con frecuencia. 

Las enfermedades por las que  más se acude a la consulta son: 

Cefaleas, migrañas, afecciones respiratorias de origen bacteriano, vírico o alérgico, afecciones del aparato digestivo: aftas, gastritis, úlceras, colitis ulcerosa, diarreas, estreñimiento, etc. Trastornos cardiocirculatorios: Hipertensión arterial, varices, úlceras, hemorroides. Enfermedades reumáticas. Trastornos ginecológicos: dismenorreas, síndrome premenstrual,     alteraciones del ciclo menstrual, menopausia. Cistitis Problemas prostáticos,     problemas urológicos. Alteraciones dermatológicas: eczemas, urticarias, alergias solares, acné, forúnculos de repetición, herpes simple y zoster,     psoriasis, verrugas, ansiedad, angustia, estrés, depresión, insomnio, cansancio, anemia, falta de energía.
Límites
Enfermedades genéticas. Enfermedades carenciales (si hay falta de vitaminas o minerales,  habrá que administrarlos). Procesos neoplásicos. Procesos quirúrgicos.